NACIMIENTO Y CONSOLIDACIÓN DEL ESTADO ECUATORIANO.
El 13 de Mayo de 1830, el Ecuador nace como estado y como república, en su fecha de nacimiento. Al concluir la campaña de Independencia la república 85del Ecuador no existe ya que existía el Distrito del Sur (la antigua Audiencia de Quito.
Guayaquil, Cuenca e incluso Loja, se
independizan en 1820. Dos años más tarde, en 1822, lo hace Quito luego
de la Batalla de Pichincha.
Este Distrito del Sur está integrado por
tres departamentos: El Departamento de Ecuador, con todo el norte del
país donde Quito es la capital; El Departamento de Azuay, con Cuenca a
la cabeza abarcando el austro ecuatoriano; y, el Departamento de
Guayaquil, con jurisdicción en toda la costa.
13 de mayo, hace 177 años, el
Departamento de Ecuador, uno de los tres que forman el Distrito del Sur,
mediante acta firmada por una Asamblea de Notables de Quito, resuelve
separarse de la Gran Colombia y formar un Estado independiente con el
nombre de República del Ecuador. El grancolombiano, Gral. Juan José
Flores, nativo de Venezuela es nombrado Jefe Supremo del Gobierno.
La
Asamblea quiteña le dispone a Flores que gestione la integración de los
otros dos Departamentos en consideración a que los Gobernadores son
militares bajo su mando.
El 19 y 20 de mayo, los Departamentos de Guayaquil y Cuenca se separan de Colombia y resuelven conformar la nueva República.
Para
el 14 de agosto, Flores convoca una Asamblea Constituyente en Riobamba
para expedir la Constitución Política del nuevo Estado. Está integrada
por sus partidarios que lo nombran Presidente Provisional.
El 22
de septiembre de 1830 se emite la primera Constitución, que declara,
entre otros artículos, que los departamentos del Azuay, Guayas y Ecuador
quedan reunidos entre sí formando un solo cuerpo independiente con el
nombre de Estado del Ecuador. Juan José Flores asume el poder como
Presidente del nuevo Estado y José Joaquín de Olmedo es el
Vicepresidente.

CONSOLIDACIÓN DEL ESTADO ECUATORIANO.
Época republicana del ecuador:
División: luego de su separación de la Gran Colombia, el Ecuador entra
de lleno a la vida independiente y republicana, cuya característica ha
sido la siguiente:
1) Etapa republicana conservadora latifundista:
A: dominio floreanista 1830-1845
B: revolución marcista. 1845-1860
C: época garciana 1860-1875
D: progresismo: 1885-1895
La dominación floreana:
Se llama dominación floreana al periodo comprendido entre 1830 y 1845;
se caracterizo por la influencia decisiva del general Juan José Flores
dentro de la política nacional:
Evolución económica y evolución política:
Esta división de la historia nacional se basa en la evolución política
política del Ecuador, pero es necesario también tener en consideración
los cambios de la estructura económica; así la etapa de dominio
conservado debe de ser identificada como una fase en la que la economía
del país se centraliza en la relación de la agricultura de la sierra y
sus talleres artesanales dedicados a la industria textil.
La carta de la esclavitud:
El congreso de 1939 eligio a Flores para un nuevo periodo presidencial.
De Rocafuerte heredaba, un país encaminado al progreso, obra que
prometió continuar, sin embargo en 1843, con el objeto de prolongar su
permanencia en el poder, reunió una convenció quien dicto una
constitución conocida como la carta de la esclavitud porque contenía
artículos como los siguientes:
* Para ser ciudadano se debía poseer una propiedad de 3000 peso o una renta de 300 pesos
* El presidente duraba 8 años en sus funciones y podían ser reelegidos pasando un periodo.
* El congreso se reuniría cada cuatro años, duraría en sus funciones 12 años los senadores y 8 los computadores.
* Se contemplaba la libertad de culto y se limitaba la participación del clero en la político.
ETAPA LIBERAL Y NACIMIENTO DEL POPULISMO EN EL ECUADOR.
LA ETAPA LIBERAL:
Fue la culminación de un largo proceso histórico y
reformista que se inició el 17 de julio de 1851 cuando el Gral. José María
Urbina derrocó al gobierno del Sr. Diego Noboa y proclamó su Jefatura Suprema,
para de inmediato poner en práctica sus ideas innovadoras eminentemente
liberales: la principal de ellas, la manumisión de los esclavos, que fue decretada
en la Casa de
Gobierno de Guayaquil el 25 de julio de ese mismo año.
“...El Ecuador adquirió así el procerato de la defensa de los derechos
humanos en América. La figura de Urbina por esta sola causa, que no fue la
única, merece especial mención entre los estadistas que reaccionaron contra las
fuerzas endémicas que ataban al país a un pasado ominoso, impulsando la
conquista de nuevas fases más aptas para la convivencia social” (Carlos de la Torre Reyes.-
Piedrahita: Un Emigrado de su Tiempo, p. 115).
Posteriormente vinieron varios gobiernos
conservadores y finalmente el del Gral. Ignacio de Veintemilla,
que fue derrocado en 1883 por un movimiento nacional “Restaurador” que agrupó a
liberales y a conservadores.
Se formó entonces un gobierno pluripartidista que
estuvo integrado por los principales dirigentes políticos de la sierra, casi
todos ellos identificados con el conservadorismo; al año siguiente se integró
un Pentavirato que incluyó también a
los líderes liberales; y finalmente se pasó a elegir Presidente de la República, dignidad que
recayó en la persona del Dr. José María Plácido Caamaño, que inició en el
Ecuador el período llamado del «Progresismo».
A pesar de haber sido piezas fundamentales en el
derrocamiento de Veintemilla, Eloy Alfaro y el
liberalismo costeño fueron marginados de la política y de las altas esferas del
Poder, pues se estableció en Quito un terco e intransigente gobierno que olvidó
y descuidó totalmente las aspiraciones e inquietudes de los pueblos de la costa.
Ante esta situación, el 15 de noviembre de 1884
estalló un nuevo movimiento revolucionario -esta vez en contra del gobierno de
Caamaño- y mientras en la provincia de Los Ríos se iniciaba la Revolución de
los Chapulos, Alfaro vino desde Panamá y a bordo
del “Alajuela” enfrentó a las naves del gobierno en el célebre Combate
Naval de Jaramijó. En ambos casos el triunfo
favoreció a las fuerzas del gobierno, por lo que los liberales tuvieron que
alejarse del escenario político durante algunos años.
En estos movimientos revolucionarios tuvo particular
participación el campesinado costeño y varios sectores del pueblo, que querían
participar para exigir al gobierno reivindicaciones sociales, pues desde el
nacimiento de la República,
en 1830, habían sido marginados.
En efecto, ya desde esos años se habían iniciado en
el agro costeño varios movimientos de carácter reivindicatorio llamados
“montoneras”, conformados por una heterogénea mezcla de campesinos, pequeños
agricultores y trabajadores agrarios en general, que cansados de los atropellos
y actos de despojo propiciado por los grandes hacendados y algunas autoridades,
decidieron organizarse para -bajo principios liberales- iniciar la resistencia
popular (1)
Y fue precisamente Alfaro quien -comprendiendo la realidad
social y económica que vivía el pueblo ecuatoriano- se unió a él y tomó la
bandera de la lucha mucho más allá de lo que proponían los liberales teóricos,
pertenecientes muchos de ellos a las clases más pudientes, sean estos
comerciantes o propietarios de las grandes haciendas.
Se convirtió entonces en líder del movimiento
Liberal-Radical, y aún desde el destierro continuó conspirando para combatir,
no solo al gobierno de Caamaño, sino también a los posteriores que fueron
presididos por el Dr. Antonio Flores Jijón y el Dr. Luis Cordero, que terminó
abruptamente debido al escándalo llamado de la “Venta de la Bandera”.
En efecto, “bajo
la convocatoria liberal, gentes de las más diversas tendencias empezaron a
formar Asambleas y Juntas Cívicas en varias ciudades del país, para juzgar la
conducta oficial y condenar al gobierno. La primera se dio en Guayaquil, el 9
de diciembre de 1894, y constituyó un formidable acto de masas en el que se
condenó la política oficial. Cuatro días más tarde, Quito tomó la posta y
organizó una gran manifestación de protesta, que fue disuelta por la fuerza
pública; a continuación, el gobierno decretó el estado de emergencia para la
capital” (Jorge Núñez
Sánchez.- El Ecuador en el Siglo XIX, p. 151).
Nuestro
país -subyugado política y socialmente por el poder que la iglesia católica
ejercía sobre el gobierno, y por el predominio de conceptos políticos que por
“conservadores” impedían el desarrollo nacional procurando mantener viejas
estructuras colonialistas- necesitaba urgentemente de un cambio radical que
estremeciera los cimientos y la conciencia nacional. Fue por eso que Pedro J.
Montero en Milagro, Manuel Serrano en El Oro, Carlos Concha en Esmeraldas, y
otros líderes como Plutarco Bowen y Enrique Valdez Concha, entre otros, en
diferentes regiones de la costa, se levantaron en armas en contra de un
gobierno al que consideraban corrupto.
Derrocado el gobierno del Dr. Luis Cordero, el 17 de
abril de 1895 asumió el poder el Dr. Vicente Lucio Salazar, quien respaldado
por el partido conservador -que se había adueñado del poder en Quito- trató de
afianzarse con el apoyo de prestantes ciudadanos y un ejército fuerte que
contaba con adiestradas y numerosas tropas.
En los primeros
días de junio la situación en Guayaquil había tomado características
alarmantes; la ciudad estaba sitiada por revolucionarios liberales que -desde
diferentes regiones de la costa- habían llegado a ella en busca de un respaldo
ideológico que le permitiera acceder al poder, en base a propuestas políticas
reivindicadotas.
Entonces y para
no dejarla desamparada, el jefe de las fuerzas militares acantonadas en la
ciudad -Gral. Reinaldo Flores- anunció su retiro del mando resignando el poder
a una Junta de Notables integrada por destacadas personalidades de la ciudad,
que eligió como Jefe Civil y Militar de la provincia al Sr. Ignacio Robles.
En la mañana del
5 de junio, una Asamblea Popular convocada para el caso, desconoció al gobierno
del Dr. Vicente Lucio Salazar, y proclamó de inmediato la Jefatura Suprema
de don Eloy Alfaro, que se encontraba en Nicaragua, víctima del ostracismo.
Alfaro llegó el 18 del mismo mes:
Su presencia conmocionó a toda la ciudad que se volcó al malecón para
esperarlo, pues se había anunciado que su arribo -a bordo del vapor alemán Pentaur- sería pasadas las seis de la tarde, y allí
estuvieron todos para recibirlo y aclamarlo. Fue una fiesta cívica como jamás
se había visto, y que convocó a las personalidades más relevantes, significativas y
representativas de todo el país, no sólo alfaristas y liberales, sino también
miembros y simpatizantes de otros partidos políticos.
Al día siguiente asumió oficialmente la Jefatura Suprema
de la República
y conformó el primer gabinete liberal que estuvo integrado por prestantes
ciudadanos guayaquileños.
Comprendiendo que la revolución ideológica gestada en
Guayaquil debía extenderse a toda la República, Alfaro envió Comisiones de Paz a Quito
y Cuenca, buscando un arreglo político que permitiera las reformas liberales,
aun a costa de hacer notorias concesiones. “Pero
la oligarquía conservadora de la sierra se mostró soberbia y prepotente,
negándose a todo acuerdo de pacificación” (Jorge Núñez Sánchez.- El Ecuador en el Siglo XIX, p. 161).
Ante la negativa serrana, Alfaro se preparó para la
lucha armada, organizando sus fuerzas con las juventudes guayaquileñas, algunas
montoneras y miembros del ejército que habían sido olvidados, relegados y mal
pagados. Al mismo tiempo, en Quito, el gobierno de Vicente Lucio Salazar reunía
y preparaba al ejército regular para enfrentar a los insurgentes.
Poco tiempo después, Alfaro y sus ejércitos marcharon
hacia el interior en una fulminante campaña militar que culminó con las
batallas de Chimbo, Socavón y Gatazo, en las que sus
fuerzas destrozaron a los batallones del gobierno. Pudo entonces entrar
triunfalmente en Quito, el 4 de septiembre, donde fue recibido apoteósicamente
por el pueblo y las personalidades más importantes de la ciudad.
Así, con altísimos principios ideológicos, pero
también con el arma al brazo, luchando en los foros con el mismo ímpetu que en
los campos de batalla, se instauró el liberalismo en el Ecuador para iniciar un
período de verdaderas reformas políticas, sociales y económicas en beneficio de
todos los pueblos de la patria.
La Revolución Liberal marcó el inicio de una
nueva era en la política ecuatoriana, no fue simplemente un golpe de estado,
fue un proceso de transformaciones sociales, económicas y políticas, que se
produjeron como consecuencia de la promulgación de importantes decretos y leyes.
Ella estableció la educación laica pública y obligatoria, dispuso que la mujer
pueda acceder a la universidad, incorporándola además al servicio público
permitiéndole trabajar en ciertas dependencias del Estado; decretó la libertad
de cultos, expidió las leyes de matrimonio civil y del divorcio, eliminó la
tributación indígena y unificó al país a través del ferrocarril.
Su gran líder fue el Gral. Eloy Alfaro, quien luchó
incansablemente no solo para redimir a todos los ciudadanos sino, además, para
unificar y darle identidad nacionalista al Ecuador.
EL POPULISMO:
{Esto es el producto de los demagogos} de
turno que siempre actúan con sus manipulaciones políticas, desde
tiempos muy remotos en el Ecuador se
ha. Presentado esta tendencia. De esta manera podemos considera a su
primer maestro del populismo con el Velasquismo. El cinco veces
presidente de la República, José María Velasco Ibarra,
y da este fenómeno por la cronología de las necesidades permanentes
insatisfechas de la población con persistencia, que son consecuencia
producto de las demagógias, por los
promesas incumplidas de ciertos líderes que se aprovecharon de la
ingenuidad política de las masas para sacar provecho en beneficio de la
oligarquía criolla o de su grupo económico y mezclando en
otros caso como el referente, dicotomía, que
siempre se discute este asunto en la división del país especialmente
cuando sus candidatos unos son de la cierra y otros de la costa
en el Ecuador.
{El populismo siempre ha estado enfocado en las grandes masas desposeídas de la
economía}
Meno
favorecida del país ya que estas son más vulnerables por los magníficos
discursos e insultos
elegantes que confunden y envuelven al pueblo como solo espectadores
de sus fonologías fantasiosas y muy lejos de la realidad objetiva.
{Así la historia del populismo} recuerda que fue Velasco Ibarra quien
en 1934 inauguró una nueva forma de política electoral tomando como
grupos de apoyo social a los más pobres; es como se recuerda como en sus
cinco administraciones incrementó
desmedidamente la burocracia de empleados públicos como consecuencia
de su política clientelar para retribuir los votos aportados y poder
permanecer en el poder gubernamental.
{Y continuando con el populismo}.
Concentración
de Fuerzas Populares o CFP de Guevara Moreno en 1949, el que se
constituyo como el primer
partido populista del Ecuador, así institucionalizó la organización
de masas mediante comités y centrales electorales a nivel nacional
cefepistas; con campañas masivas de afiliación y sobre todo
con los engañosos eslóganes de la “Fuerza del cambio”. Otro de los
populismos que tiene vigencia hasta la actualidad, reciente pasada con
Bucaram que ha logrado mantenerse, porque el caudillo aún
vive y existe la presión, bajo diferentes formas, para su retorno.
{El populismo en el Ecuador}
Ha utilizado mecanismos políticos: estilos, discursos, contacto con las masas, movilización popular,
organización, reclutamiento con afiliaciones y el pago de favores ampliando el espectro burocrático.
{El populismo es el vicio por que siempre vuelve}
El
regionalismo es una forma tradicional a la que han apelado
permanentemente
los candidatos y políticos populistas en el Ecuador. La costa y la
sierra son regiones que tienen una historia y convivencia política
distinta, una sociedad marcada por distintos, valores
diferentes por su entorno del trópico, que hacen que la gente se
movilice por razones diferentes. Por otro lado es conocido que en las
confrontaciones electorales surge el fantasma de una enorme
fuerza en la región costa especialmente. El problema del
regionalismo es el centralismo de Quito y de la sierra. Entonces se
convierte en una ampliación que despierta muchas emociones, mucha
movilización en la gente de la costa, sierra, oriente y región
insular.
{El ultimo populista resurgido con la elección un líder como Rafael Correa}
para ocupar la presidencia de Ecuador. Así podemos confirmar que las
promesas populares siguen teniendo eco en la memoria de los menos
desposeídos
no solo del Ecuador si no que de otras naciones, por hacer notar
algo como: Venezuela, Bolivia, no olvidemos que después de la
turbulencia de un golpe de Estado fue que Rafael
Correa, alcanzo escalar a la presidencia ya que este no
había registrado un historial político marcado, solo tres meses en la
finanza del país, vasto para este aprovechar ese
circunstancia y de economista, para plantear con su eslogan que “la
patria seria de
todos”, y a lo largo de su magistratura nos quiere importar una
revolución ciudadana asesorada por Venezuela y Cuba, de esta forma sus
promesas populares que siempre las apoya el proletariado de
las masas populares del Ecuador, de
esta manera se puede anotar que en el país esta de
moda el populismo correista; y continua esta tendencia del populismo
en el Ecuador y como se ven los resultados semanales con sus
promulgaciones oral, social, y fantasiosas habrá que soportarlo
un buen tiempo más. No antes que el pueblo recapacite ya que este es
el único que tiene esa delegación y poder de mando sea para bien o para
mal. Que Dios guie a nuestra patria y sea para
bien.
Estaremos pendientes de las próximas elecciones y veremos si el pueblo despierta de ese letargo
o soñolencia y
podamos regresar a un régimen donde se aplique la verdadera libertad la
justicia y para que reine la
democracia en todas sus formas y manifestaciones hacia el pueblo
soberano y las instituciones u órganos del Estado para que estos no sean
manipulada.
INTEGRANTES:
VANESSA SILVA JARA
KATHERIN ZAMBRANO MINA.